La eficiencia y la seguridad son pilares esenciales en el funcionamiento de los hospitales, donde cualquier fallo puede tener graves consecuencias para la vida de los pacientes. La complejidad de los sistemas hospitalarios, especialmente los relacionados con el suministro de gases medicinales, puede provocar fallos catastróficos si se descuida.
El aumento repentino en el consumo de gases medicinales, fallas en equipos por operación fuera de las recomendaciones del fabricante, redimensionamiento dinámico de los sistemas de suministro y mantenimientos innecesarios o de emergencia son solo algunos ejemplos de situaciones que pueden generar riesgos como:
- Riesgo para la vida de los pacientes;
- Ineficiencia y gastos innecesarios;
- Procedimientos judiciales por falta de insumos o interrupción de trámites;
- Falta de documentación operativa para inspecciones, auditorías y defensas legales;
- Dificultad en la toma de decisiones debido a la falta de datos históricos.
El objetivo de este artículo es destacar las principales fallas operativas críticas en la infraestructura hospitalaria, haciendo hincapié en los problemas más comunes y sus posibles consecuencias. Al comprender estos desafíos, los profesionales sanitarios y los gestores hospitalarios pueden tomar medidas proactivas para minimizar los riesgos y garantizar la seguridad y la eficiencia de las operaciones hospitalarias.
Estudio de caso: Incidente en un hospital de São Paulo
En el corazón de São Paulo, un grave incidente en un hospital puso de manifiesto cómo una simple necesidad de mantenimiento puede derivar en una serie de problemas mayores y más críticos. Un técnico de mantenimiento fue llamado para realizar una intervención en la red de tuberías de vapor del hospital. Debido a la complejidad y la falta de estandarización de la antigua infraestructura, tanto las tuberías de vapor como las de oxígeno medicinal estaban pintadas del mismo color: verde. Convencido de estar trabajando en la tubería correcta, el técnico cerró una válvula, sin percatarse de que, en realidad, estaba interrumpiendo el suministro de oxígeno medicinal vital a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
Los problemas identificados durante este incidente fueron numerosos y alarmantes. En primer lugar, la falta de una distinción clara entre las tuberías de vapor y oxígeno provocó el error humano inicial. En segundo lugar, la ausencia de un sistema de monitoreo que pudiera identificar rápidamente la falla y alertar a los responsables agravó la situación. Cuando comenzaron a sonar las alarmas por falta de oxígeno, el equipo de ingeniería clínica tuvo dificultades para identificar el origen del problema, ya que los tanques principal y de reserva parecían funcionar correctamente. La complejidad de la infraestructura del hospital, con tuberías que se extendían por zonas extensas y remotas, dificultó aún más la localización del punto de falla.

Las consecuencias de este incidente fueron trágicas. La interrupción del suministro de oxígeno provocó la falla de los respiradores en la UCI, poniendo en peligro la vida de los pacientes. El equipo médico tuvo que recurrir a cilindros de oxígeno portátiles y transportarlos manualmente a los pacientes, lo que llevó varias horas y exigió un esfuerzo físico y logístico considerable. Desafortunadamente, este retraso provocó la muerte de un paciente y lesiones a otros que no recibieron oxígeno a tiempo. Además de las pérdidas humanas, el hospital enfrentó una crisis operativa y de reputación.
Problemas operativos comunes en la gestión de infraestructuras hospitalarias
Los hospitales se enfrentan a diversos desafíos operativos que pueden comprometer la eficiencia de los servicios y la seguridad del paciente. Entre los problemas más frecuentes se encuentran los compresores sobredimensionados, las fallas eléctricas en los mezcladores de gases y las dificultades para gestionar el vacío clínico, además de las variaciones en la demanda de oxígeno. Cada uno de estos problemas puede provocar interrupciones significativas en las operaciones hospitalarias, lo que provoca retrasos en los tratamientos y pone en peligro la vida de los pacientes. Comprender y mitigar estos problemas es esencial para mantener un entorno hospitalario seguro y eficiente. Analicemos brevemente cada uno de estos problemas.
Sobredimensionamiento de compresores
Un problema operativo común en los hospitales es el sobredimensionamiento de los compresores de gases medicinales. Cuando un compresor se dimensiona para una capacidad mayor a la necesaria para la demanda actual del hospital, tiende a funcionar en modo de alivio durante largos periodos y en modo de carga durante cortos. Este ciclo de funcionamiento inadecuado puede provocar un desgaste prematuro de los componentes del compresor, lo que provoca fallos frecuentes y reduce la vida útil del equipo. Además, operar en modo de alivio puede generar un desperdicio de energía, lo que aumenta los costes operativos del hospital. Por lo tanto, es crucial dimensionar correctamente los compresores para la demanda actual y futura del hospital, garantizando así un funcionamiento eficiente y sostenible.
Fallas eléctricas en mezcladores de gas
Los mezcladores de gases son esenciales para proporcionar una mezcla precisa de oxígeno y nitrógeno, creando el aire sintético necesario para diversas aplicaciones médicas. Sin embargo, estos dispositivos son vulnerables a fallas eléctricas, como picos de voltaje o cortes de energía. Una falla eléctrica puede desactivar el mezclador, interrumpiendo el suministro de aire sintético y obligando al hospital a recurrir a cilindros de respaldo, que pueden ser insuficientes en casos de alta demanda. La recuperación de estas fallas generalmente requiere la intervención manual de técnicos, quienes pueden tardar mucho tiempo en llegar, especialmente si el hospital se encuentra en una zona remota.
Problemas en la gestión del vacío clínico
El sistema de vacío clínico es vital para diversas operaciones hospitalarias, incluyendo la eliminación de secreciones de los pacientes y la realización de procedimientos quirúrgicos. Cualquier fallo en este sistema puede paralizar estas operaciones, lo que resulta en retrasos en los tratamientos y aumenta el riesgo de complicaciones para los pacientes. Uno de los problemas más comunes en la gestión del vacío clínico es la obstrucción de los filtros, que se produce debido a la acumulación de partículas y líquidos aspirados durante las operaciones. Si no se supervisan y mantienen adecuadamente, estos filtros pueden saturarse y obstruirse, reduciendo la eficiencia del sistema y potencialmente causando una falla total. Además, pueden producirse fallos en los compresores de vacío, responsables de mantener la presión negativa necesaria, debido a problemas mecánicos o eléctricos.
Aumento de la demanda de oxígeno y desafíos logísticos
En un entorno hospitalario, la demanda de oxígeno puede aumentar repentina e inesperadamente debido a eventos como emergencias médicas, brotes de enfermedades respiratorias o accidentes que obligan a un gran número de pacientes a requerir asistencia respiratoria. Estos aumentos repentinos en la demanda de oxígeno ponen a prueba la capacidad de los sistemas de suministro del hospital, que podrían no estar preparados para gestionar tales picos de consumo. Cuando la demanda supera la capacidad de suministro, puede producirse una caída significativa de la presión en los sistemas de distribución de oxígeno, lo que compromete la atención al paciente y pone en riesgo la vida de los pacientes.
Además de los desafíos técnicos, la logística del suministro de oxígeno se vuelve crucial en situaciones de alta demanda. En regiones remotas o durante fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones, el reabastecimiento de los tanques de oxígeno puede verse gravemente dificultado. No garantizar un reabastecimiento oportuno puede provocar situaciones críticas donde la autonomía de las reservas de oxígeno se reduce a niveles peligrosamente bajos.
Problemas de humedad y mantenimiento de los filtros de gas
La presencia de humedad en los sistemas de gas hospitalario se debe principalmente a la condensación de vapor de agua debido a las variaciones de temperatura en las tuberías, la infiltración de agua a través de sellos defectuosos y conexiones inadecuadas, y la saturación de los filtros de humedad que no reciben mantenimiento ni reemplazo regular. Además, las fallas en los secadores de aire, esenciales para eliminar la humedad del aire comprimido, pueden permitir que la humedad permanezca en el sistema, lo que compromete la calidad del aire suministrado.
Otro factor crítico es la calidad del aire que entra al sistema de compresión. Si el aire entrante es demasiado húmedo, puede sobrecargar los sistemas de secado y filtración, permitiendo que la humedad entre en la red de distribución. Las condiciones ambientales extremas, como la alta humedad relativa en regiones tropicales o durante períodos de clima húmedo, también pueden aumentar la carga de humedad en el sistema.
El impacto del estrés en la toma de decisiones
El estrés tiene un impacto significativo en la capacidad de juicio y toma de decisiones, especialmente en entornos de alta presión como los hospitales. Estudios demuestran que en situaciones de estrés extremo, como las emergencias médicas, la capacidad cognitiva puede reducirse hasta en un 50 %. Esto se debe a que el estrés intenso desencadena una respuesta de "lucha o huida" en el cuerpo, priorizando las acciones instintivas sobre el pensamiento lógico y crítico. En un hospital, esto puede resultar en decisiones apresuradas o incorrectas, retrasos en la respuesta a las crisis y, en casos graves, poner en riesgo la vida de los pacientes.

Conclusión
En este artículo, exploramos los desafíos operativos críticos que enfrentan los hospitales, especialmente aquellos relacionados con la gestión de los sistemas de gases medicinales. A través del estudio de un incidente grave en un hospital de São Paulo, destacamos cómo el error humano y la falta de un método adecuado para desviar la operación pueden tener consecuencias catastróficas.
Se abordaron problemas como el sobredimensionamiento de compresores, fallas eléctricas en mezcladores de gases y dificultades en la gestión del vacío clínico, destacando la necesidad de una atención constante para mitigar estos riesgos. La humedad en la red de gas, con su potencial para dañar los equipos y causar contaminación microbiológica, también representa un desafío importante. Se abordaron las principales causas de esta humedad, incluyendo la condensación de vapor, las fugas y las fallas en los sistemas de secado y filtración. Además, se destacó cómo el estrés afecta negativamente la capacidad de toma de decisiones de los profesionales de la salud.
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